La historia dice que Hernán Cortés mandó a quemar la naves en las que había llegado a América para dar un mensaje contundente a sus hombres, de que la única opción era conquistar lo que hoy es México, y que huir no era una posibilidad. Si las naves hubieran estado ahí, quizás algunos desertores hubieran escapado y regresado a España con cierto miedo, o capaz no se hubiera dado la conquista como la conocemos. Lo cierto es que Cortés decidió eliminar el plan “B”, y al final le dio resultado.
En el mundo de los emprendedores suele suceder algo similar. El plan “A” es esa idea de negocios que le comentaste a tus amigos, y que no te deja dormir, que inclusive tú o uno de tus amigos catalogó como “negocio millonario”, y que hasta la más ácida crítica de tu padre dijo que le parecía una “buena idea”. Pero sucede que tienes un plan “B”, tienes un trabajo que requiere todo tu tiempo productivo, u otro emprendimiento que no terminó de despegar como querías.
En mi experiencia como abogado de negocios y emprendedores, me he dado cuenta de que los negocios que triunfan son aquellos en que sus propietarios les dedican el 100% de su tiempo. Cómo abogados estamos para acompañarte en cada paso que des en tu negocio, podemos constituir tu compañía, registrar tu marca, preparar tus contratos, obtener tu permisos, y hasta quemar las naves, ya sea asesorándote en tu desvinculación laboral o liquidando tu anterior emprendimiento. ¡Comparte este artículo con un amigo emprendedor que necesita quemar las naves!
Artículo escrito por Alfonso Trujillo Cárdenas.


